Cuando una persona se ve sola ante la inmensidad del mundo,
se da cuenta que es insignificante y muchas veces, se acobarda encerrándose en
su pequeño universo sin saber que hacer, invadiéndole una total desmotivación que
le impide lanzarse a la aventura de experimentar lo desconocido, pero no es el
caso con esta clase. Me dispongo a contaros una pequeña historia para todos los
públicos, aquí va:
Todo comenzó un principio de curso en un pueblo normal y
corriente, en un instituto que no era muy diferenciado de los demás, y en una
clase que más que divertida, era monótona. Y es que para rematar la situación
las personas que convivían allí eran más tímidas que extrovertidas. Lo mejor
aun estaba por llegar: La maestra que debía dar clase ese año fue relevada por
otra en su lugar.
De repente comenzó lo que para ellos sería una odisea de
sentimientos, cabreos, risas, debates y demás situaciones que fueron llegando a
esta extraña comunidad de seres y que cada uno disfrutaba la mayoría de veces.
Alrededor de este mundo alguien callado pudo motivarse a seguir adelante, se
sentía bien entre aquellos que casi ni conocía y se reía, disfrutaba… la gran
mayoría de veces.
Porque eso si hubo momentos de gran tensión, os contare que
se sucedieron situaciones en los que el sonido del lápiz causaba un silencio
asesino que si no cortaba el aire, cortaba las voces. Que algunas voces se
alzaban por encima de otras de forma estridente con la capacidad de dejar sordo
hasta al más valiente de los profesores, y aquellos debates alumnos vs profesor
que a veces se disfrutaban y a veces acababan en tensión.
Fue un curso largo y el camino recorrido desde que empezó
todo a pasado volando, así como el tiempo, las risas y los momentos que compartieron
disfrutando de esta extraña clase. Yo soy un narrador que no es omnisciente,
pero por lo menos puedo decir que si algo me motivo este curso a estar
tranquilo durante los exámenes, y pasarlo bien fue esta clase constituida por
todos y cada uno de los locos que la componen. Ya queda poco para terminar,
casi nada así que ahora os digo: animo, agarrad al toro por los cuernos y
llegad hasta el final sin arrepentiros de nada.
