I La marea de un nuevo navegar


Abro los ojos ante el nuevo amanecer que se me cuela por la ventana, me saluda con su brillo radiante y yo respondo con una sonrisa quitándome las sabanas que cada mañana se niegan a separarse de mi cuerpo. Antes de comenzar mi rutina diaria me fijo en las razones de mi felicidad inmortalizadas en las fotos que cuelgan de la pared además de mi corazón.

Al salir de mi casa rumbo a la prisión que durante tantos años me ha preparado para mi futuro, levanto mi cabeza hacia el horizonte y veo la sonrisa de mi padre dibujada en el amanecer, acto seguido comienzo a hablar con él:
 
“Buenos días papi, ¿Es un nuevo día eh? El tiempo corre tan rápido que he perdido la cuenta de todas las veces que he bajado este camino pensando en ti, je no puedo evitar sonreír, ya ves, lo hago porque sé que es lo que tu querrías. Mírame, así podrás sentirte orgulloso, algún día te veré y entonces hablaremos de todas nuestras aventuras juntos”

Llego a mi lugar de estudios, empiezo a desentumecerme de los sueños de Morfeo, veo a mis compañeros, las bromas, risas y miradas asesinas se suceden a lo largo de las horas. En cierto momento del transcurso del tiempo miro por la ventana observando el cielo azul:

“¿Qué estarás haciendo ahora? Probablemente ni piensas en mi, ironías de la vida je, se supone que la mujer es más sensible, y yo aquí rebanándome los sesos preguntándome como estarás, sobretodo si te encuentras decentemente bien, bah, seguro que si, sabes cuidarte sola. No hay nadie más valiente que ella, después de todo, también me ha enseñado más que ninguna otra.”

Me dirijo a casa después del tiempo escolar, sabiendo que la subida hacia esta es muy ardua cojo aire y empiezo la caminata. El olor de la comida recién hecha empieza a fluir hacia mi nariz cuando me acerco por la calle pero antes de entrar al portal de mi dulce hogar. Me doy la vuelta para observar el paisaje, y allí esta: El mar.

“Azul como siempre, y tan precioso como cabe esperar, creo que si no llega a ser por la amistad de verano que hice con aquella chica no sabría apreciar lo valioso que puedes llegar a ser, y ahora por tu culpa estoy atado a las cadenas del recuerdo porque todos los días la rememoro con tu visión, desearía que te secaras a veces para poder viajar más fácilmente a verla, pero mejor no, quédate ahí para que en un futuro cuando nos volvamos a ver tú seas testigo de nuestras conversaciones y sonrisas”


*Perdónenme que no siga escribiendo pero es una entrada larga y quiero escribir de forma precisa lo que siento tengo que dividirlo en dos partes para que sea así, no me queda más remedio que decir:*

Continuara…

In memorandum



Un ángel se me acerco un día por la noche cerrada y me pregunto:

+ ¿Qué es lo que has hecho?


-He estado viajando por miles de mundos descubriendo personas que me abrieron o me cerraron su corazón. Me he estrellado quedándome en el suelo llorando y gritándole a la vida lo sucia que es, o me he levantado con lágrimas dejando salir toda la amargura que llevaba dentro.


<<He descubierto la más vil de las traiciones viviendo para perdonarla, y descubrir la más verdadera fidelidad en una simple mirada que se unió con cadenas a mi alma.
He soñado con la más bonita de las princesas y me he despertado con la cruda realidad que me robaba mis sonrisas. He vivido la muerte en mis carnes quitándome las ganas de vivir y he encontrado las más lindas razones para plantarme frente a la alegría y darle un abrazo.>> 

<<Me he enfrentado a los monstruos como el orgullo, las mentiras, la ignorancia y he salido vencedor, he buscado lo que para mi han sido siglos compañeros como la verdad la humildad para que caminen a mi lado. He sido el pañuelo de muchos mientras mi alma se resquebrajaba en mil pedazos, he sido mi propio constructor de corazones mientras veía con mis ojos tristes como salían de mi vida los que me habían jurado fidelidad.>>


<<Al final de todo sigo navegando por la vida en un mar de estrellas descubriendo nuevas aventuras, mirándome a un espejo y preguntándome ¿Que he hecho?>>


Me miro con curiosidad, como si su majestuosidad le impidiera comprender cada una de mis palabras acto seguido se sentó junto a mí y me pregunto:


+Y… ¿ Si pudieras tener cualquier cosa? ¿Qué quieres?


- ¿Que quiero? Quiero vivir como si cada día me aventurara en los caminos del amor por primera vez pero quiero a su vez ser como el veterano que tienes décadas de experiencia. Quiero tener la inocencia de un niño para recobrar mi fe perdida en las personas pero el conocimiento de un sabio para no equivocarme al tomar decisiones.


<<Quiero una princesa con la que pueda acariciarle sus pétalos pero que me pique con sus espinas para poder cogerla con dulzura. Quiero ser autosuficiente para no depender de esta sociedad, pero quiero a mi madre con sus antiguos cariños que sacaban a flotar mis alegrías. Quiero tener el poder de repartir amor y la capacidad de acabar con la vida de las caras tristes>>


<<Quiero un mundo sin palabras vanas en una pantalla, quiero poder hacerme escuchar en cada rincón del mundo. Deseo despertar de este absurdo planeta para soñar con una sociedad justa. Quiero tener cerca a los que quiero y olvidar a los que me aportan mal a la vida. Pero ante todo quiero seguir viajando para aprender a vivir la vida>>





Galan de noche


Todo el mundo se acercaba a disfrutar la torre aquel día, 14 de febrero y la señora Eiffel se erguía orgullosa bajo miles de fuegos artificiales pintando la noche de colores, que los chicos utilizaban para manifestar su amor ante sus princesas y el mundo entero. Pero entre tanta pasión, un chico paseaba bajo las estrellas sin vivir el bonito sueño, al contrario de cómo pasaba alrededor.

Vi que se sentaba en un banco tras un enigmático suspiro, y empezó a tirar piedras al agua teñida de oscuridad que lo acompañaba a solas. Una chica pasó junto a él, pero le picaba la curiosidad y se sentó a su lado:

+ ¿Por qué tiras piedras?

-Hoy todos derrochan su amor, yo prefiero guardarme el mío, e imaginarme que las piedras son las oportunidades perdidas-dijo con una enigmática sonrisa- Además, es mucho mejor que estar paseando sin hacer nada.

Ella cogió un par de ellas y las empezó a lanzar al lago,  su acompañante la miraba; su mano, su muñeca, su rostro y cada uno de sus gestos mientras ella se limitaba a mirar las profundidades del lago y sonreír.

-¿Crees en el amor?

+Pues creo en lo que me muestran- Dijo guiñándole el ojo- ¿Y tú?

-Creo en lo que me pueden demostrar- pronuncio respondiendo a su guiño con el otro ojo.

De repente se empezó a escuchar una música lejana de la torre del amor que parecía despertar deseos ocultos.

-¿Me concedes este baile?

+Por supuesto

Y mientras su sueño empezaba a hacerse realidad la noche se volvió a iluminar multicolor ante sus ojos. Y cuando ella levanto su cabeza hacia el cielo.

+ No me gustan, tapan las estrellas- De repente lo pilló mirándola- ¿Qué pasa?

-Bueno, ¿Para qué necesito mirar estrellas hacia arriba si ya tengo una enfrente?

Desde ese día el destino fue marcado, se convirtieron en grandes amigos y con el tiempo en pareja, no dejando nunca de caminar la vida juntos. Y puedo decir que en la vida he tenido mejor acompañante

Hall de la fama

Su futuro se sostenía en cuanto más podría aguantar huyendo, las gotas de sudor rodaban a través de su pálida frente, y su cara expresaba un temor infantil, tocada además con una negación de la realidad. Y él seguía corriendo mientras el sonido de las incesantes sirenas marcaban el temor en su rostro.

Torció en una esquina donde no podían seguirlo, miró sus manos culpables: una pistola de juguete de cuando apenas tenía cinco años, recordaba que en esa época el mundo le resultaba un gran enigma, y mirando su otra mano; un fajo de billetes que milagrosamente proporcionarían la ayuda necesaria para que su hermanita tuviera una oportunidad de vivir.

Apenas se estaba recuperando de la carrera, cuando un mendigo apareció ante sus ojos dispuesto a quitarle el dinero que había reunido, se palpaba la desesperación que tenía aquel hombre por comer e inmediatamente supo que no serviría de nada apuntarlo con aquel recuerdo de su infancia, tendría que plantarle cara.

Lanzó el primer puñetazo “Debes ser el mejor, el rey del tablero, sobrevivir”. Acertó en la nariz y la confusión se apodero de su contrincante, se agachó “Debes romper, cruzar las montañas que hagan falta, levántate y mira a la muerte a la cara”. El mendigo intento golpearle la cara, él hizo una finta y preparó el puño “Debes ser el héroe, levantarte y triunfar” el derechazo le acertó en la mandíbula y su adversario cayó al suelo con una línea de sangre en sus labios “Debes ser el héroe”.

Antes de salir del callejón, un señor trajeado de blanco avanzó aplaudiendo pausadamente, le puso una mano en el hombro y le dijo “lucha para mí, yo te puedo echar una mano chico”. El pequeño asintió con fuerza, arrojó el dinero lejos y siguió a la repentina esperanza que acaba de aparecer.

Y allí estaba; le aplaudían, le llamaban, el mejor, el invencible…. El se limitaba a caminar hacia el ring, mirando la foto que sostenía en su cuello de su pequeña hermana, la razón por la que luchaba y se decía a si mismo “Debes ser el héroe”

Mientras tanto un mensaje llegaba a su móvil en los vestuarios: “La operación ha sido un éxito”