Bienvenido al mundo de los difuntos


Heme aquí de nuevo ante la fuente de mi tristeza, observando lo que probablemente sea el lugar más trágico que mi corazón conozca y que hace que mi alma se hunda en una pena rodeada de amargura que aun no ha podido superar. La vida me ha arrastrado aquí a través de múltiples golpes que han sembrado cicatrices imborrables en mi interior y yo solo puedo tambalearme e intentar no caer al suelo sumiéndome en una total desesperación.

Noto en la palma de mi mano que empieza a llover; gotas de agua que resbalan por mi sombría cara llevándose la poca felicidad que le quedaba a mi semblante desconsolado y rasgado por el por el paso impasible del tiempo, un paso que intente frenar con una fuerza que no tenía, una paciencia que se quedó por el camino y una sonrisa que se perdió hace mucho.

 Siento como un calor tibio sube por mi garganta, como los ojos que antes se perdían en el infinito universo, ahora se tornaban húmedos y mi corazón aporreaba las puertas de mi pecho ansiando salir para poder librarse del sufrimiento que lo apresaba. Sabía que en lo mas profundo de mí, no quería estar ahí, deseaba marcharme y alejarme de ese lugar pero no podía una cadena más grande que toda mi voluntad unida me obligaba a estar ahí.

Pose mis dedos lentamente sobre el frió mármol, una suave lágrima cae en el vacío terminando su viaje en la lápida, me siento a su lado lentamente abro mi boca y pronuncio unas palabras que provocan un derramamiento de dolor:

“Feliz navidad papa”

Se levanta la sesion


Una lagrima rodaba por la llanura de mi cara, la cual no sabía si era de felicidad o tristeza, pero de lo que estaba seguro es que nadie me había advertido de lo que acaba de ver, fue demasiado para mi, alcé mi mano al cielo, y gritando el nombre de la razón, a la misma vez que ella se ponía en pie aclamada; rodeada de aplausos por ese gran jaque-mate final que había efectuado, proclamaba su victoria en un mar de lágrimas.

Pero de repente y antes de bajar mi mano del todo, sentí un suave tacto que frenaba mi movimiento, mire desesperanzado hacía arriba, vi una cara cálida que me sonreía de oreja a oreja y recogía la tristeza que afligía mi rostro. La felicidad en persona acaba de entrar en la sala, y yo presentía en mi interior que se acercaba un nuevo huracán.

La felicidad caminaba con paso lento junto al corazón, que lejos de sentirse preocupado, más bien tenía un aire de calma y con un gesto le dejo el relevo a su compañera. Al otro lado de la sala la razón se veía frustrada, pero sin dejar la compostura se sentó e hizo un gesto al acompañante que estaba a su espalda indicando que le tocaba a él intentar proclamarse con la victoria.

Esta persona tenía una apariencia joven, con sus ojos color azul al igual que su pelo, no dejaba de manipular un pequeño reloj dándole cuerda o simplemente retrocediendo las manecillas, mediante el cual me había mostrado lo que haría en un futuro, y gracias a eso había sembrado las semillas de la tristeza en mi rostro pues todo eran posibilidades pero muchas de estas no proclamaban nada bueno, el culpable: El Tiempo.

Se sentó a mi lado y la sala guardo silencio, esperando un ligero ruido, entonces habló:

“Bien… ya te he mostrado lo que podría pasarte tanto lo bueno como la malo, pero piénsalo la recompensa final podría ser agradable o más bien terrible con la cual nunca mas podrás ser feliz, junto a esa dama que ves en frente, todo depende de ti. Algún día me pedirás que retroceda las manecillas del reloj de tu vida, el cual podrás ver que poseo, y yo no podre. Pero el tiempo corre Tic Tac ¿A quién vas a elegir?

Dio media vuelta y se sentó al lado de la razón, mirándola con un aire de compañerismo, puso sus pies encima de la mesa y volvió a manipular el reloj, como si de un juguete se tratara. Por el otro lado se me acercó la dama. No pude evitar sonreírle y esta me dijo:

“Solo podre decirte, que no soy ambiciosa, solo me preocupas tu, es verdad que el tiempo lo dictará todo, pero ignorando lo que pase en un futuro, piensa que siempre podrás mirar al pasado, recordar las razones por las que estuve en tu vida, y si no pierdes la esperanza, te prometo que volveré y podre estar junto a ti para que no vengan las preocupaciones de la vida”

Mire al Alma que observaba todos habían hablado, y esperaba mi respuesta, mire al corazón acompañado de la felicidad suplicando que lo dejara obrar, y por el otro la razón con su mirada fría que me comunicaba que ya había visto lo que podía pasar… Pensé y precisamente por un mero porcentaje y la fe que me había invadido de que podría ser feliz, levante mi mano y proclame:




“Declaro vencedor…… A el Corazón”

Las brisas del conflicto


Levante mi mirada y me di cuenta que la sala entera estaba dividida en palcos con nombres específicos de las fuerzas que se debían sentar ahí; rabia, ansiedad, tristeza, ilusión, extasis, ironía... Tomaría mucho tiempo describir a cada uno de ellos, pero se podía observar que detrás del corazón se encontraban todos esos sentimientos cálidos que le aportaban un gran significado positivo a la vida, y a espaldas de la razón aquellos que siempre causan una gran tristeza pero en el fondo lo hacen por el bien de uno mismo.

Se abrió una gran puerta en frente de todos y ascendió una persona vestida de una ropa traslucida y casi etérea, se presentó así misma alegando que era una mera observadora. Para mi sorpresa todos se levantaron incluyendo los dos oponentes que acaban de tomar asiento y la reverenciaron como a un ser superior al que debían obedecer: el alma. Se sentaron todos y para mi mayor sorpresa el corazón empezó a hablar:

“¡¿Todos sabemos lo que es adecuado para el chaval no es así?! Pues que quede claro, yo te ofrezco lo que ese cabeza cuadrada nunca podrá, ratos divertidos, alegres, momentos que recordaras durante toda tu vida, y de los que nunca te arrepentirás, créeme tu y yo nos llevaremos muy bien, y nada en la tierra podrá hacerte más feliz de lo que yo te hare, recuerda hay que vivir el momento, podrías morir mañana”

Me guiño un ojo, y se sentó, los sentimientos a su espalda proclamaron en vítores que estaban de acuerdo con él. Quede dudando y mi mano se alzó para dar la victoria al corazón, que ya sonreía con una ilusión esperanzada. Mire a la razón, no se había movido ni un ápice de su lugar, pero tenía una sonrisa pícara en su cara. Ya estaba a punto de proclamar la victoria, cuando un sentimiento del graderío interrumpió, la depresión:

“Los presentes aquí, estarán de acuerdo, con que nunca eres capaz de ver mas allá de los segundos que corren en este momento ¿Pero cuantas veces por tu culpa he llegado yo a la vida de tanta gente, porque tú has sido el causante de que aparezca?”

La razón la mando a callar, y el corazón la miro con miedo, sabía que era verdad lo que decía, su sonrisa se esfumo y yo baje mi mano cuando la dama con un aire de victoria, y como si hubiera conocido cada movimiento que iba a hacerse, habló:

“Dime corazón ¿Cuánto tiempo duraras en la vida de este humano? ¿Serás capaz de no nublarle la vista esta vez? Todos sabemos que no será así, llamarás al amor, al que quiero recordar que tu dejaste ciego, y sabemos que la persona que lo guía es la locura, además ni tu mismo sabes que eres capaz hacer ¿Carpe diem? ¿Tempus fugit? Guárdate tus latinismos, porque a mi no me engañas, chaval presta atención y mira a mi espalda para que veas lo que podría ocurrirte, no diré nada más”

Se sentó con un aire triunfal, cerró sus ojos y volvió a entrelazar los dedos para notar lo que pasaba a su alrededor. Yo por mi parte levante mi cabeza para mirar detrás suya, y fue entonces cuando palidecí y mis manos temblaron de miedo…..

Continuara......

Titanes sin fin



El universo, infinito en su ser, alberga dos eternos contrincantes, obligados a enfrentarse una y otra vez en una batalla que no tiene fin, y que al fin y al cabo nunca decidirá cuál de ellos tiene razón. Toda una aglomeración de sentimientos toman sus asientos una vez más dispuestos a disfrutar del coloquio entre estos enemigos que por naturaleza siempre discutirán  Un ser humano toma lugar en medio de la sala, como testigo principal, árbitro y principal afectado.

A un lado esta aquel ser pasional que se deja llevar por el momento o la situación, no basa sus argumentos en las futuras consecuencias, y si le preguntan la razón de sus decisiones simplemente se limita a decir “carpe diem”. Se le juzga por llevar a la ruina a los más importantes hombres y mujeres de la tierra, pero él simplemente niega para sí mismo y alega que no es su culpa no poder controlarse. Toma asiento con suma rapidez y observa con nerviosismo a su posible victima en el centro de la sala.

Su mera presencia inundó la sala de un gran respeto, todos acallaron en cuanto se la vio caminar hacia la zona cero del conflicto, todos sabían que era la más digna oponente que se podía tener pues era capaz de darle la vuelta a cualquier situación, por ello mismo la temían y admiraban aunque sabían que el único ser capaz de plantarle cara la esperaba impaciente en su silla. Ella observó la situación, miró a los sujetos, sopeso las posibilidades de victoria, cerró los ojos y tomo asiento lentamente con sus dedos entrelazados. La disputa estaba a punto de comenzar.

En medio de la sala se encontraba un ser humano con los ojos tapados y los oídos taponados, para que no tuviera consciencia alguna de lo que sucedía hasta que se le retiraran las cárceles que retenían sus sentidos. Cuando por fin se le hubieron retirado; pudo observar a su alrededor, se dio cuenta de lo que iba a acontecer y que al final el tendría que escoger a un ganador puesto era el árbitro y tendría que obsequiar la victoria a un favorito.

 Por un lado estaba La Razón con su profunda mirada, por el otro el corazón que le lanzaba cálidas sonrisas, y en el centro una persona que hasta que no miró a su reflejo en el suelo, no se dio cuenta de que el que estaba allí sentado, era yo mismo.


Continuara

Retazos de un pasado


Una suave hoja verde desciende lentamente cortando el frio aire que se adentra en mis pulmones, insuflando vida a cada parte de mi cuerpo, permitiendo a mi cerebro regenerar unas esperanzas que ya se creían perdidas en las inmensas corrientes del tiempo, a mi ser recuperar unos sueños que prácticamente habían desaparecido en el horizonte de mi vida, unos ánimos que jamás pensé que volverían del abismo del olvido.

Con una suma tranquilidad observo a mí alrededor intentando encontrar a la persona que se había dignado a sostenerme mientras sucumbía al derrumbamiento de mi universo interno, pero aun a pesar de mirar mas allá de cada colina empapada de recuerdos, no consigo vislumbrar nada familiar, y en el fondo de mi corazón nace un deseo irrevocable de hallar a esa persona que me susurro al oído “aguanta” mientras unas lágrimas blancas corrían por mi polvorienta cara.

Observo el camino que antaño se tornaba gris, ahora cambiaba a un color más alegre y se delineaba un camino rodeado de un verde esperanza que incitaba a mis piernas a dejarse llevar por un suave viento que acariciaba cada uno de los sentidos de mi cuerpo, miro hacia el cielo y por primera vez en mi existencia asisto a la salida del cálido sol que tanto había ansiado tiempo atrás.

Y antes de decidirme a avanzar por la senda de la vida para buscar a esa persona del destino, no puedo evitar notar que mis piernas ya no arrastran las cadenas del dolor que tanto habían hecho sangrar mis tobillos con los vanos problemas  de mi mente, me sentía libre, cogí aire y a la misma vez que daba el primer paso para fijar mi nuevo destino, una suave hoja verde se poso en la palma de mi mano.